#SoyFan

  • Nicolás Ibarburu

    • Capítulo 99

      En la edición 99 de #SoyFan, nuestro invitado es Nicolás Ibarburu, quien se encuentra presentando su espectáculo “Re – Encuentros”, un show donde se embarca en un viaje por la música y las canciones, navegando entre anécdotas, experiencias y relatos de la mano de artistas invitados. El próximo lunes 21 de noviembre, a las 21:00 hs en Sala Zitarrosa junto a Francis Andreu y Edu “Pitufo” Lombardo se propone un rico encuentro con la canción, el tango y la música popular uruguaya. Es por eso que tomamos esta fecha como excusa y lo invitamos a nuestra seccion. Nico es fan de The Police y, lo que sigue, son sus palabras sobre el icónico trio británico.

      “Conocí a la banda The Police más o menos a los 10 años porque me los mostró mi prima Federica. En la casa de Nico Sarser, compa de banda y de fanatismo por The Police, veíamos los clips en VHS, incluso varios de ellos, piratas o rarities de la época pre internet. Y nos volvíamos locos con el sonido de los discos…cuando tocábamos revivíamos eso.
      Mi madre viajaba a Buenos Aires y nos traía los vinilos, era toda una experiencia escucharlos. Me siento muy influenciado en mi manera de tocar y de buscar el sonido en la guitarra eléctrica por Andy Summers.

      Ellos fueron y son un encuentro maravilloso de la química musical. Sus improntas y sus sonidos se amalgamaron como los colores primarios (cosa que aparece sugerida en el arte del disco synchronicity). Son un trío, pero combinados hacen que se escuchen muchos más de tres. Además, entrelazaron la canción con grooves afro como el reggae, lo tiñeron con la energía del punk rock y crearon un sonido nuevo que influenció e influencia a muchísimas bandas.
      En eso, el baterista Stewart Copeland fue fundamental. Los pude ver en Bs. As. cuando se juntaron… maravilloso sueño cumplido.”

  • Walter Bordoni

    • Capítulo 98

      En este nueva entrega de #SoyFan, el invitado es el cantautor Walter Bordoni, quien en 2020 publicó “Bajo la misma ciudad”, álbum que obtuvo tres nominaciones en la reciente edición de los Premios Graffiti y, más allá de esto, plasma en varias de sus canciones realidades por las que nos toca transitar como colectivo social, constituyendo un trabajo referencial de los tiempos en que nos toca vivir. El próximo sábado 6 de noviembre, a las 21:00 hs en Sala Camacuá, Bordoni presenta su show “Solo a bordo” donde repasará temas de sus más de 30 años de carrera acompañado únicamente por un piano y guitarra acústica, formato con el que dio sus primeros pasos sobre las tablas.
      Tomando esta presentación como excusa convocamos a Walter y nos habló sobre uno de sus referentes. Nos referimos a Gastón Ciarlo “Dino”, de los músicos más influyentes que tiene nuestro país.

      “Calculo que conocí la música de Dino hacia fines de 1976, principios del ‘77. Yo tenía 14 años, era un adolescente melómano y muy prejuicioso: primero me había enfermado con los Beatles, después empecé a adentrarme en el rock progresivo a través de Meridiano Juvenil y básicamente escuchaba solamente cosas que tuvieran que ver con el rock y sus derivaciones (incluidas algunas que se hacían en ambas márgenes del Plata, cantadas en castellano, pero con violas eléctricas, bajo y batería). La cuestión es que, en un programa que había en Radio Panamericana dedicado a presentar novedades discográficas (muy mayoritariamente anglosajonas) un buen día apareció Hamlet Faux y dijo que el sello Ayuí acaba de publicar Vientos del Sur, el nuevo álbum de Dino. Cuando empezó la primera canción. . . estuve a punto de cambiar de radio, porque era una cosa que a mis oídos sonaba cuasi folklórica (puaj), apenas una milonguera guitarra española sosteniendo a la voz. Pero había algo allí que me atrapó, no sé si era la pequeña historia que contaba, no sé si era el timbre y el decir del cantante. Un tiempo después pude escuchar algunas grabaciones de Dino en plan beat con los Moonlights, entre ellas la ‘Milonga de pelo largo’ o la adelantadísima en el tiempo ‘Cuna de mi muerte’. . . y ahí entendí todo.

      Como dije antes, entender que el mismo tipo que tocaba milongas era un roquero de ley me llevó a buscar por aquí y por allá más material suyo, primero en la radio (era poca la gente que difundía esa música, pero estaba Macunaíma, Nelson Caula, José María Barrios, Ruben Castillo, más adelante Carlos Martins y ‘Bocha’ Benavides), tratando de tener el casetero pronto para grabar alguna cosa. Y, ya, en el ‘79 lo vi en vivo por primera vez, en un recital compartido con Eduardo Darnauchans (otro que podría protagonizar mi aporte de hoy a esta página), acompañado por Jorge Galemire, ‘Chiche’ Cabral, Washington Serrón y Gustavo Etchenique, presentando algunas canciones anteriores y otras que grabaría con arreglos de ‘Gale’ pocos meses en su álbum ‘Hoy Canto’. Ese mismo año me compré tanto ese disco como ‘Vientos del Sur’ y empecé a seguir a Dino en cuánto recital se presentara.
      Desde el punto de vista musical, Dino logra conjuntar como casi nadie la herencia del rhythm and blues con la milonga o el candombe, las influencias de Elvis o Dylan con la canción francesa más el universo de Zitarrosa u Osiris. En lo letrístico, él es capaz de contarte toda una historia (la suya propia, otra más colectiva o incluso otra más universal) con unas pocas líneas: Dino es un maestro de lo conciso y lo simple. Y a partir de acá, necesariamente, el fan se junta y se mezcla con el par, con el compañero de ruta y el hermano de vida, porque Dino me ha honrado con su cariño y su amistad desde que nos conocimos de verdad, cara a cara, allá por 1994. En ese sentido, puedo afirmar que Dino es de los mejores seres humanos que conozco, un hombre solidario, generoso y un referente ético sin par.”